domingo, 27 de mayo de 2012

La vereda de al frente


En la mitad del camino,
de ese que piensas que pinta a sol,
me detuviste sin mirar mis manos.

Romper con la idea de querer volar,
volar alto y sin necesidad de cielo,
se terminó en un instante oscuro.

Mirarte en la vereda de al frente,
perdiendo el control y manteniendo el equilibrio,
en tu mundo desequilibrado y roto.

En estos momentos leves,
donde solo quiero rasgarme el vientre,
desaparecer el dulce aliento.

No hay competencia en esta carrera,
no hay puesto para mi ser en ese suelo,
no se cuán enfermo resulte quedarme.

Huir por la puerta grande,
como un caballo que se aleja del fuego,
así me siento frente a un computador.

Mi cabeza anida mundos colapsados,
produces una pena que sabe a consuelo,
y las esperanzas empiezan a confundirse.

Aquí, al pie del abismo,
me cuestiono que tanto puede doler la caída,
cuantos huesos se podrán quebrar al caer.

Eres el consumo de toda la luz,
tu en el caos vestido de vida,
yo en la vereda de al frente de la tuya.

Simplemente quiero borrar cada pieza oxidada,
las que te hieren y las que me acribillan,
las que ya no se necesitan y las que sobran.

Pero esto solo son ideas que pronto partirán,
como la alegría en mi estómago,
la sonrisa de mi rostro.

Mezclarme en tu demencia es tentador,
quedarme en el abrigo puede ser una opción,
aunque solo quisiera que seas tú.

Ya no cabe decir más palabras a estas líneas,
yo tan triste y tu tan cabrón,
tu tan insensible y yo tan insensata.

laranka
27/05/12

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